https://youtu.be/fTn17fBFdoA
GUIÓN:
Tras el desacato de los militares al no concurrir a la
Justicia a declarar sobre los crímenes perpetrados durante el gobierno de facto,
Sanguinetti, actual Presidente electo y primer
mandatario pos dictadura, entendió que era conveniente atender el reclamo de
las Fuerzas Armadas con
el argumento de evitar un posibilidad de un quiebre institucional y se llega así a un acuerdo con sectores del Partido Blanco
que derivó en la aprobación de la Ley 15.848 conocida como Ley de Caducidad de la pretensión punitiva.
Finalmente, en diciembre de 1986 , el Partido Nacional
presenta en el Senado el proyecto de la Ley de Caducidad. Tras una larga
jornada de discusión y gran tensión, tanto dentro como afuera del Parlamento,la
ley finalmente fue aprobada con los votos de la mayoría del Partido Colorado y
quienes estuvieron en contra de la misma fueron el Movimiento Nacional de
Rocha, el sector Por la Patria y el Frente Amplio.
De inmediato de forma la Comisión Pro Referendum, amparada
por la Constitución uruguaya que prevé el recurso de referéndum al cual se
llega mediante la obtención del 25% de las firmas de los habilitados para votar
organizándose así una fuerte campaña para la recolección de esas firmas. La
Comisión está presidida por las viudas de Michelini y Gutierrez Ruiz, dos
grandes figuras políticas asesinadas en dictadura y cuenta con el apoyo de
destacadas figuras del ámbito cultural de este país como Mario Benedetti y
Eduardo Galeano. En diciembre de 1987 se entregaron 634.702 firmas, superando
lo estipulado constitucionalmente.
Luego de un proceso lento y polémico por la autenticidad de
las firmas recolectadas, la Corte Electoral declaró que se había reunido el
número necesario de firmas y se convocó al pronunciamiento popular que tendrá
lugar mañana 16 de Abril con asistencia obligatoria para decidir entre dos
colores: la hoja de votación de color amarillo por el mantenimiento de esta ley
y la de color verde por la derogación de la misma.
En estos días previos a este acto electoral que sin duda
cambiaría el escenario político y social uruguayo, los muros de la ciudad se
han vuelto protagonistas de distintas leyendas a favor del voto verde quien
también se ha destacado en sus pautas publicitarias debido a la originalidad de
su shingle que sostiene la necesidad de verdad y justicia como fortalecimiento
de la democracia.
Los que promueven el voto amarillo en cambio, han sido más
cautos en esta comunicación, con propaganda más formal y directa, llamando al
pueblo uruguayo a ir por la línea del manteamiento del orden democrático que se
está restableciendo y el no deseo de volver al pasado, como así sostienen.
De ganar la papeleta amarilla, no habrá proceso judicial a
los militares sospechosos de crímenes de lesa humanidad y el escenario uruguayo
continuará como hasta el momento. Muchos son lo que adhieren a esta opción
porque querían ver salir al país de la situación que lo tuvo durante veinte
años en la oscuridad y temen por una revuelta político – social si se llevan a
cabo las investigaciones de tales casos.
Sin embargo, si la papeleta verde obtiene la mayoría
necesaria, a partir de mañana los militares implicados en el gobierno de facto
serán llevados a la Justicia para declarar sobre las desapariciones de personas
y otras cuestiones vinculadas a los derechos humanos y los ideales de obtener
un país limpio comenzarán a surgir como lo esperan otros muchos uruguayos.
Resta aguardar a los resultados de la jornada electoral de
mañana aquí en Uruguay que por ahora descansa bajo su primer veda de propaganda
e invita a la reflexión de cara a esta votación histórica.
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